Todos los Santos


Se celebra el 1 de noviembre. Se ha recuperado esta tradición que llevaba muchos años sin realizarse. A continuación se describe esta tradición.

 

Sobre las once de la mañana, iban tres o cuatro grupos, cada uno con el escribiente que habían destinado, llamando por las puertas de los vecinos para pedir dinero y patatas por el rezo del Rosario, y según lo que dieran se les compensaba con determinados números de “boletas”, donde se escribían nombres y palabras ocurrentes.

Una vez hechas éstas de todos los vecinos en hojas de cuaderno, las cortaban en tiras estrechas y alargadas con unas tijeras, las doblaban para que no se viera lo escrito y las metían en un “cesto” tapado. Sobre las nueve de la noche los mozos iban al Ayuntamiento , y en presencia del Alcalde del pueblo, se cortaban tres “boletas” en blanco, más o menos del tamaño de las escritas con anterioridad y se les ponía el sello del Ayuntamiento, para doblarlas al igual que las otras y echarlas juntas en el mismo cesto.

En el balcón del Ayuntamiento, entre el regocijo de la gente se iban leyendo una a una, conservando siempre la última en la mano, hasta que no se sacaba la siguiente por si era la sellada; si salía ésta se decía ” queso de cabra” y correspondía a la última boleta leída antes de la sellada.

Las boletas sobrantes se tiraban a la plaza del Ayuntamiento y los niños se peleaban por cogerlas para leerlas y reírse de las muchas ocurrencias que se habían escrito.

Seguidamente desde el balcón del Ayuntamiento se subastaba las patatas que estaban en estas dependencias, a base de “pujas a la llana”, de modo que aquel que ofreciera más dinero se las llevaba, siempre que fuera un precio justo de acuerdo con los “mozos”. En esta subasta se gritaba desde el balcón, animando a la mayoría de los vecinos que estaban en la plaza a que “pujaran”. El dinero sacado por el rezo y la subasta era para paliar los gastos de estos días de fiesta.

Ésta era una fiesta muy antigua y tradicional en la que disfrutaba todo el pueblo.

Novicios: chavales de unos 18 años que se incorporaban con los mozos, éstos tenían que obedecer a cuanto les ordenase el Alcalde de los Mozos.
Mojón:
en las comidas a las personas que se les echaba un trozo de pan en el plato con comida, no podían comer hasta que el Alcalde autorizase para hacerlo, de lo contrario los mozos se liaban a tirarle pan u otros objetos al alcance.

Si algún mozo se quedaba dormido al lado del fuego, le quitaban el calzado o le manchaban la cara y estaba obligado a ir descalzo alrededor del pueblo en el rezo del rosario.